El espantapájaros (doctrina)



1.
Todo final es un misterio.

2.
Veo un espantapájaros.
Lo veo obstinado en su oficio,
casi inmóvil.
De su espina nace un mirlo dorsal
que huye.

3.
Yo no sería un buen espantapájaros,
conozco mis límites:

no me gusta la nieve
ni sudar sal amarilla,

no sé distinguir los huevos vacíos de los llenos
ni clasificar los fonemas de las lenguas muertas,

no sé dar palos de ciego con certeza
ni alimentar peces con culebras.

4.
Veo un espantapájaros,

le pregunto

qué resta la expresión “restos mortales”?
con qué savia se rompe el azar?
qué sudario elegir para ser sincero?

El mirlo vuelve, no huía.
Me acarician sus alas.


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Ilustración: Antony Gormley, Standing Ground III, 2008

2 comentarios :: El espantapájaros (doctrina)

  1. Hola Ramón:

    Llegué tarde para comentarte Lentitud, pero ahora que acabo de releer (y van...) El Espantapájaros pienso que en lo fundamental no están muy alejados ambos poemas: la dualidad les hace compartir una misma tensión ("En tus costuras rompo fugaz una estrella / Siento la unidad que ruge) y en ambos aparece esa inquisición de la voz poética al yo: Toda la estrofa que comienza con "Mi mapa mudo habla por mi...() que se corresponde con los dos contundentes versos finales: "Hoy soy yo, definitivamente" en El espantapájaros -mas allá de la cirularidad a que obliga el primer verso- el verbo "ser" aparecerá en condicional y con lítote ¡arrea!: "Yo no sería un buen espantapájaros / conozco mis límites"

    Vale, es hora de centrarse en este poema. Te mencionaba anteriormente que el primer verso -me parece muy bueno- propone la circularidad a que obligan los versos finales: si "Todo final es un misterio" este mirlo que huye y vuelve parece confirmarlo.
    Si en Lentitud la voz poética le pasaba revista a un yo que se decomponía de a poco, aquí aparece en los apartados-estrofa 3 y 4. Sin duda en el 3 se apoya todo el poema. Primero, esos seis versos con lítote, sólo pueden definir lo que soy a través de lo que niego que soy: al yo lo define la voz poética a través de un negativo. Interesante por el riesgo que se asume y por que sales ileso de ese navajeo: la virtud del espantapájaros hortelano es espantar desde la inmovilidad, la de este otro es rechazar lo que no se es para poder ser.
    En el apartado-estrofa 4 la muerte traza un terreno común con el discurso de la voz poética de Lentitud y, como ya aparecía entonces el yo tira por el camino del medio que supone la ironía: "que sudario elegir para ser sincero" ¡grande Ramón!
    Me queda pendiente el tema de ser y parecer, pero me temo que si tiro por ahí Bloguer me jugará la mala pasada de sus famosos 4096 carcateres y me tendré que cagar en todos esos pedantes que ponen esos números estúpidos.

    Ramón un placer continuar leyéndote, xaval y perdón la carnicería que acabo de hacer con los dos poemas, pero no sé comentar en corto y así me va, ya ves.

    salut,
    hugo

  2. Hugo:
    Muchas gracias por el comentario.
    Se aprende (en serio) y de carnicería nada, los poemas también están para su deshuesado, despiece...

    (me gusta eso del yo tirando por el camino del medio...)

    Salud

    R.

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