Nada pueden las madres
nada pueden las madres,
nada puede la vida de las madres,
parece mentira,
el miedo sigue teniendo su sitio,
parece mentira,
yo no sé cómo,
no sé qué raíz,
no sé qué cartílago,
qué equinoccio,
no sé qué gris, qué caída,
parece mentira
que sus lunas no basten,
que sus lluvias no lleguen,
parece fósforo,
parece harapo,
parece grieta,
nada pueden las madres,
nada puede la vida de las madres,
parece mentira,
la muerte se espiga boquiabierta,
umbilical,
enmarañada,
parece candado,
parece astilla,
parece piedra.
Ilustración: Fotograma de La femme qui se poudre de Patrick Bokanowski, 1972
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Ramón Gil
martes, 10 de abril de 2012
23:12
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Tus textos llegan hasta el fondo, a lo más primigenio.
Admirada.
Isabel
14 de abril de 2012 a las 18:04He venido ya muchas veces a leer este poema. Te prodigas poco, Ramón. Un abrazo
Juan Yanes
4 de octubre de 2012 a las 2:31