Fin



Abismo con la edad de mis manos en mis manos,
con el trabajo diario,
con la misma muerte haciéndose madre,
con el común amor que codicia y cesa
y hasta más dolor abismo
regularmente.

Abismo a tientas el futuro que ya fue,
el que dona su causa.

Abismo que violentamente desaparece nuestra violencia,
que la masa exacta del alma
y los labios que dicen vida se elevan lejos,
pero tarde, pero lejos.

Abismo la mitad de lo que eres,
la carne, la piel, el agua para el hielo.
Abismo la piedra, la sombra de la piedra,
un incendio en un espejo,
el límite de los días
que mendigan un mientras.

Abismo la ira,
la lista de los que abandonaron,
de los que quisieron ser mortales.

Abismo la distancia, la crianza del destino,
los dioses que mienten, los nombres sin ahora
que sólo son nombres.

Abismo a vueltas contra todas las pérdidas.
Abismo la memoria que acaba,
la que niega.

Abismo un reloj que da el origen
y vuelve al origen
tarde, pero lejos,
pero tarde.


Safe Creative #0912165122100


Ilustración: Rosemary Clunie

4 comentarios :: Fin

  1. Buenas... Por partes:
    1) Sobre tu comentario acerca de "M" añadido tu entrada del 9/11/09 ("Diálogos", o ago así). Me refiero al tan cacareado anonimato en la red o nube, tan vilipendiado. Ahora ya no llega con que es de cobardes, de personas que tienen algo que ocultar (como decía un amigo mío, el que no tenga algo que ocultar que avise), de trolls, de no sé qué... No, ahora resulta que no son de recibo ¡y no deberían publicarse!, porque... ¡se los puede inventar el propio dueño del blog!, con ánimo de engaño, etc. Pues bien, para empezar, si yo fuese dueño de blog con voluntad de engaño (o sea, un niñato con mentalidad de tal) lo primero que haría sería inventarme una personalidad creíble (un nombre, un nick, un correo "ad hoc"), porque puestos a mentir, mintamos bien (precisamente el anónimo es casi garantía de que no hay engaño, o al menos no de los bien montados). Y en segundo lugar, ¿por qué ese empeño en que todos digamos nuestro nombre en la red? Lo que importa es lo que se dice, no el nombre, que siempre puede ser inventado. Salvo quienes le conozcan, ¿cómo puede saber una persona de Barcelona o Chile que Ramón Gil no es un nick, detrás del cual hay una mujer pelirroja, o un colectivo de fans de Michel Jackson? Y además, si así fuera, ¿qué?
    2) Por lo demás, eso que cuentas sobre "M", ya es cuento en sí mismo, o esbozo de cuento, que en tal caso deberías desarrollar.
    3) Acabo: Todos los que introducís comentarios bajo las entradas de este blog, ¿no creéis, en general, que deberías ser más generosos y explicaros algo más, ampliando o fundamentando vuestras afirmaciones o valoraciones? ¿O los contenidos no lo merecen...? Algo que decepciiona de los blogs es precisamente la naturaleza telegráfica y de poca enjundia de sus comebntarios. Y cuando no es así, uno se sorprende y se congratula, y todo el blog crece...
    Fdo./ MMR. (No soy RG, ¿vale?). Salud...

  2. Totalmente de acuerdo con el comentario de MMR., y cuando dice : "eso que cuentas sobre "M", ya es cuento en sí mismo, o esbozo de cuento, que en tal caso deberías desarrollar"...creo Ramón que está en lo cierto, deberías desarrollarlo con esa magnífica prosa a la que nos tienes acostubrados/as.
    En cuanto al anonimato, añadir que solamente le afecta al autor/a del anónimo, pues le hace perder su identidad y sus opiniones dejan de ser suyas, con lo que nos gusta defender la autoría de todo ¿verdad?; pero...son solamente comentarios al margen de una magnífica entrada, ¿A quién le interesa su nombre? Quizás el autor del blog tenga derecho a saberlo, y Ramón llegará a conocer quien es la anónima que firma con “M” o “M.”.
    Disfruto tremendamente de tu prosa y tu poesía y sólo en salpicadas ocasiones me decido a escribir algo, es simplemente un guiño en este “maravilloso” blog tuyo.

    Un saludo de ¿?

    M.(tampoco soy Ramón Gil...no tendría sentido)

  3. Si escribo un cuento lo haré sobre un hombre que se hace “invisible”.

    El día que comencé a leer “Invisible” de Auster fui a una cena con unos amigos y allí estaba uno de los alumnos, tal vez no sean alumnos, de una Universidad que se hace llamar la Invisible. Y ahora esto: dos anónimos, dos invisibles, dialogando en mi blog en el hilo de un poema que se títula “Fin”.

    Tiendo a creer que el nombre es lo que primero individualiza, lo que confiere realidad. El anónimo no tiene nombre, es un caso curioso de desaparición: desaparece en el momento de aparecer. O digamos, aparece de manera impersonal. Es como una huella que no corresponde a nadie pudiendo corresponder a cualquiera.

    No tengo argumento para mi cuento. Ahora pienso en el mito de Giges. También pienso en el Doctor Pasavento, el personaje de Vila Matas que busca la desaparición. ¿Qué más se puede decir? A mí no me importa que el comentario sea anónimo o lleve firma, para el caso es lo mismo. En el comentario al que se refiere MMR jugaba con una posibilidad que me comentó un amigo, al tiempo que me decía que él había decidido no publicar en su blog comentarios anónimos, huellas sin nombre. La mía sigue siendo dejar que cualquier huella se haga aquí presente.

    Me despido con el enlace a la Universidad Invisible: www.invisibel.net

    Gracias a los dos (M. y MMR.) los comentarios son suyos.

    RG

  4. Es un placer leer tus entradas

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