Dos poemas complementarios





En mi balance de culpas me cobijan
mi hambre que me crece,
mi silencio sin cura,
mi locura de atar mis dos rodillas en el suelo,
mis dos brazos cruzados en el cielo.

No soy un buen ejemplo.

Convicto de una línea que secretamente
se inicia en mi círculo, me alejan
raíces y cauces, ayer y mañana.
Me vencen hablando salvajemente
cotidianas raíces de tristeza clara,
madres que inundan mi sed con su sed.

Me abaten los detalles,
los lunes que trabajan sus domingos,
el público que aplaude
al inocente al pie de la letra.

No hay axila que sude su madeja,
ni uña que destile su sangre
malamente
a cada paso que sufro, que sufrí
sin saberlo.

No, no soy un buen ejemplo.
Resta mi hucha sin números,
mi nunca y mi mientras,
mi única vida a medio hacer.

Safe Creative #0909284603276



Ilustración: Audrone Vaskeviciute, Mountain of Longevity and Succes Main

3 comentarios :: Dos poemas complementarios

  1. Al igual que el pintor nos sorprende al combinar formas y colores, el poeta nos conmueve con sus palabras.

    Dos apasionantes, seductores y sorprendentes poemas.

    Felicidades de nuevo por tu blog.
    M.

  2. Muy bueno. Ya cuando pasé por aquí por vez primera y leí tu prosa me encantó tu estilo. Ahora he comprobado que tu poesía no tiene menos calidad.

    A ver si saco algo más de tiempo para pasar por tu blog.

  3. Pues muchas gracias (M. y Deprisa)
    Ramón

Publicar un comentario

Visitas ocasionales