
La verdad de lo que careces pero también de lo que tienes.
La verdad enfrente de lo que no soy, frágil.
La verdad de tu origen,
de tus múltiples nacimientos.
La verdad que me hiere
siendo tú la sombra que mi sombra hiere.
Hoy despierto y soy tú.
Mi edad no es momentánea
ni tiene palabras porque yo no sé ninguna.
Olvidé las palabras. Tú eres una palabra.
Hoy despierto y soy tú.
Mañana despierto y soy tú.
No hago nada mientras duermo, nada.
Olvidé las palabras. Yo soy una palabra.
La verdad desnuda cualquier día,
acusa su costumbre, su recibo falso.
Ayer, cualquier día, despierto y soy tú.
Ilustración: Ed Dimsdale, Honesty/Two Leaves, 2005

La verdad no se sustenta en la palabra... Si le niegan la boca, ella habla por las manos, o por los ojos, o por los poros, o por donde sea.
Excelente sitio para perderse.
Saludos :)
pati
11 de febrero de 2010 a las 11:04Gracias Pati... por el comentario y por "perderte" por aquí.
Ramón
Ramón Gil
11 de febrero de 2010 a las 15:40que interesante este texto.. y cuando encuentras algo que interprete con muchísima mayor certeza lo que piensas, te emociona! suerte la mía al hallar tu página y tus letras. saludos,
Sofia
14 de febrero de 2010 a las 14:06¡Cómo me gusta este poema!
Al releerlo siento, como con la mayor parte de tus poemas, que ... ¡Me embruja!
Abrazos.
M.
Anónimo
27 de febrero de 2010 a las 12:09