
1.
La casa no tiene puertas ni ventanas. Pero yo no quiero salir. En realidad tampoco quiero que nadie entre.
2.
Caí en la cuenta de que no se puede pensar un número sin pensar, a la vez, en todos los números.
Da igual el número que pienses, me dije, el adivino acertará siempre.
3.
La nota 4 no existe.
5.
Un puerto a la deriva pierde el mar en su silencio.
6.
Bataille cuenta que un diseñador de tapices se mordió el dedo índice y se lo arrancó. Había mirado fijamente el sol y se había convencido de que tenía que mutilarse de esa forma. Al leerlo me he mordido el dedo, pero ha sido un mordisco pequeño, tímido, insustancial.
7.
El asfalto es la vejez de los caminos.
8.
Es posible que de todas las escaleras de caracol la escritura sea la más lenta.
Ilustración: Alighiero Boetti, Quello che non succede in mille anni succederà in un attimo, 1988

Puzzle de pensamientos...“notas sin cuento”.
Extraordinaria sintaxis para una perfecta síntesis, expresando tanto con tan pocas palabras y...conduciendo al lector a lugares insospechados del pensamiento, a los que, quizás, cueste llegar por inquietantes.
Me impacta el determinismo de la primera y segunda nota, la tercera es la negación de la cuarta que es la nada, un exquisito toque nihilista; de la quinta nota me inquieta el categórico posicionamiento, con la sexta siento desconcierto y...me emociona el último gesto ”pequeño, tímido, insustancial”.
La séptima es un curioso pensamiento y como tal me gusta.
Y la octava la siento maravillosamente cierta en la escritura de tus textos.
Un abrazo.
M.
Anónimo
16 de febrero de 2010 a las 22:46Nota 8, acabo de encontrarla publicada en "Ojo travieso"...Enhorabuena, Ramón.
Aprovecho para darle ánimo a todo el pueblo chileno, en estos momentos tan tristes.
Abrazos.
M.
Anónimo
27 de febrero de 2010 a las 19:25No lo sabía. Dejé un comentario en el blog de Lilian y su contestación es como una herida: "Quizás ahora pueda decir que la escritura de la muerte es la más rápida. Sin escaleras de por medio"
He visto algunas imágenes y me han impresionado el llanto, el miedo...
No sirven las palabras aunque desde aquí sólo podamos palabras...
Ramón
Ramón Gil
1 de marzo de 2010 a las 13:22