
Un Dios sin Homero
Es el tiempo en el que cocino mis últimas habas,
el tiempo de la tarde en esta tierra de la tarde.
Sé que no volveré a ver las rosas que cultiva Europa,
ni volveré a Delos donde yo prohibí morir.
La menta que siembro trae la noche.
Mi suerte será la misma de Aquiles.
Mi verdad la que sabe Midas.
Mi memoria la de Ulises cuando no era Ulises.
Las lenguas del azar mendigan mi nombre.
Me abro el vientre,
contra mí mi alma es insaciable.
Un Dios de Homero
Camino solo. Mi hambre es sola.
Mi metamorfosis, mi tejido, las órbitas
que teje el azar, nada
me es grato. Igual que tú seré nada.
Viajo en el fuego
o soy pupila de tigre sólo para saber quien soy.
Me disfrazo de lluvia y canto himnos
y me abandono en una tierra sin sol ni movimiento.
Y me arrepiento y duelo y destino
mi sombra a perseguir un nombre,
el tuyo.
Ilustración: Ales Knotek, Spiritus Vitae II, 2004

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