
Entre los cuentos que Kafka publicó en vida uno de los más tristes es el que lleva por título “Un artista del hambre”. Su protagonista es un incomprendido artista circense cuya habilidad es el ejercicio del ayuno. Ejecutaba este arte dejándose encerrar en una jaula donde era vigilado por voluntarios que, en turnos, asumían la misión de certificar la verdad de la exhibición. En su búsqueda de la perfección, cuando notaba que la vigilancia se relajaba, él se preocupaba por despertar el celo de los vigilantes o cantaba para mostrar que no ingería ninguna comida que lo mantuviese vivo. Era consciente -y esto lo atormentaba- que, en realidad, sólo él podía saber que el ayuno era perfecto:
"sólo él podía ser al mismo tiempo el espectador plenamente satisfecho de su propio ayuno”.
Al cabo de cuarenta días, y por exigencia del empresario, terminaba la demostración con gran disgusto del artista que no entendía los motivos por los que se le privaba de la gloria de seguir ayunando y superarse a sí mismo hasta llegar a ser “el artista del hambre más grande de todos los tiempos”, tal era su afán.
La sospecha de que el artista del hambre es un impostor se contiene en la confidencia de que para él, en realidad, el ayuno no sólo era fácil sino algo que no podía evitar. La certeza de la impostura cierra el cuento cuando responde a la pregunta "¿Y por qué no puedes evitarlo?”. Ahorraré la respuesta, sólo me fijaré en su triunfo final, viejo y abandonado en un gran circo donde habían colocado su jaula en el camino a los establos, en un momento en el que ya las multitudes se habían cansado de los artistas del hambre y otras diversiones, otros espectáculos eran solicitados.
"Los hermosos carteles se volvieron sucios e ilegibles, los arrancaron, y a nadie se le ocurrió sustituirlos; la tablilla con el número de días de ayuno transcurridos que en los primeros tiempos se renovaba cada día, llevaba ya mucho tiempo siendo la misma, pues al cabo de las primeras semanas el propio personal se había hartado incluso de ese trabajo mínimo; y el artista del hambre siguió, pues, ayunando como había soñado tiempo atrás, y lograba hacerlo sin esfuerzo, exactamente tal y como lo previera entonces, pero nadie contaba ya los días: nadie, ni siquiera el mismo artista sabía cuan grande era ya el trabajo realizado...
Pero pasaron muchos días y también esto llegó a su fin. Un vigilante reparó un día en la jaula y preguntó a los criados por qué tenían allí, sin usar y con paja podrida en su interior, esa jaula perfectamente aprovechable; nadie lo sabía, hasta que uno de ellos se acordó del artista del hambre al ver la tablilla. Removieron la paja con unas varas y encontraron en ella al artista ¿Todavía ayunas?, preguntó el vigilante, ¿cuándo piensas dejarlo definitivamente?"
Es entonces cuando pide perdón por su insistencia en querer ser admirado. Una vez limpia la jaula y enterrado el artista junto con la paja, una joven pantera ávida de vida ocupará su lugar hipnotizando, esta vez sí, a las gentes.
Un comentario: aunque se nos ofrezca como caricatura, el artista del hambre esconde la vocación de ser el poeta de una vida. Poco importan sus motivos o que lo traicionase su estilo. La verdad de su obra acontece cuando olvidado de sí mismo y del mundo une su camino y su meta, o mejor, convierte la meta en camino para así salir de la jaula de la única manera que le es dada salir: como inexistente.
Texto: Franz Kafka,"Un artista del hambre" en Obras Completas III: narraciones y otros escritos. Trad.: Adan Kovacsics, Joan Parra y Juan José Sandoval. Galaxia Gutenberg, 2003

Excelente blog. Felicitaciones.
Sobre "El artista del hambre" yo también tengo algunas consideraciones:
http://www.lainsignia.org/2006/diciembre/cul_045.htm
Un abrazo
Lilian
Abol
29 de junio de 2009 a las 15:29Muchas gracias.
Magnífico el estudio sobre Kafka. Gracias por el enlace.
Un abrazo correspondido.
Ramón
Ramón Gil
30 de junio de 2009 a las 10:59Franz Kafka, poderoso con sus parábolas a la vez que existencialista. Este relato es magnífico, el poder del público, frente al arte del hombre, vencido por la ceguera que no lo ve. Creo sinceramente que es majestuoso este relato de Kafka que resume muy bien las emociones del individuo frente a la sociedad y como metáfora final la jaula ocupada por la pantera.
Un abrazo, me alegro de haber dado con tu página por que planteas temas muy interesantes.
Un saludo y nos leemos.
Arwen
Arwen
31 de julio de 2009 a las 20:07Coincido contigo Arwen
Nos leemos... Saludos.
Ramón
Ramón Gil
3 de agosto de 2009 a las 0:10Buenas... Ayer me lei El artista del hambre, y me encanto, y tu explicacion aviva mas aun mi impresion.
Luego me lei el artista del trapecio, y ahi me kede algo molesta porque creo que no he llegado a entender del todo el significado.
Anónimo
4 de agosto de 2009 a las 17:41Hola (Anónimo)
Sinceramente creo que es difícil hablar de "un significado"... las cosas a veces se nos pueden escapar, se nos hacen confusas, nos perdemos... Un cuento, un poema no buscan un significado sino que en la acción de leer el que lee se convierte en el autor, "recrea" un mundo prefijado pero no necesariamente como el autor lo había pensado, creado.
En el primer comentario a esta entrada Lilian dejó un enlace a un estudio sobre tres de los cuentos de Kafka, los dos citados y "El puente". Es un magnífico estudio del que rescato una frase de los diarios de Kafka: "Sólo soy literatura y no quiero ni puedo ser otra cosa". A este destino Kafka se entrega obsesivamente. Ser literatura: ser una voz que se recrea en otros o en sí mismo o en nadie. Un artista que vive plenamente su arte (como el artista del hambre o el artista del trapecio)
Un saludo
Ramón
Ramón Gil
4 de agosto de 2009 a las 20:50ohh bueno yo interprete ese cuento de esta manera no es la vocacion de artista sino el afan de estar triste (como aquel que se encierra en su tristeza) y la imposibilidad de salir de aquel agujero.
que la gente lo admirara es como aquellos que sienten lastima por el hombre que atraviesa cierta depresion (creo yo de un trasfondo mas espiritual).
que kafka buscara quien lo tomara en serio es realmente que alguien lo comprendiera, pero despues se cansan de el y la soledad es aun peor.
asi que va a un lugar donde quiere remediar ese olvido pero tambien pierde el soporte que lo mantenia con vida y es asi como lo dejan caer en su agujero y es esto lo que lo derrumba; el mismo en su afan de ayunar.
Por otro lado los cuentos de kafka pueden escapar de toda conceptualizacion y (no es que sea un lector muy avido)
pero kafka quizas deba ser leido mas como poesia en prosa que como acertijo.
Anónimo
20 de octubre de 2010 a las 22:51