Siempre a la hora de comer mi madre venía a buscarme con una cuchara en la mano. Yo me escondía y mamá fingía no encontrarme y enfadarse, entonces me llamaba pajarito y preguntaba:
Dónde está tu niño, pajarito?
Y yo respondía: miau!
Vamos, vamos, decía, que hoy hay barquillos, galletas, chocolates azules.
Pero dónde están las galletas?
maullaba el gatito.
Las galletas no caben en las cucharas. Una.
Pero dónde están los barquillos?
Los barquillos se los comieron las cucharas
porque el niño no estaba. Dos.
Pero dónde están los chocolates azules?
Los chocolates azules no esperan a los niños que se esconden
y comen pajaritos. Tres.
Así, una, dos, tres,
me daba mamá todas las huellas de su duna.
Pero un día mi gatito se hizo gato
y a mi pájaro se le cayeron las alas.
Ya no volvió la cuchara a morderme los labios.
Mi miedo desde entonces lo como
solo.
Le envíe este texto a Fernando Valls que lo publicó en su blog "La nave de los locos".
Gracias, Fernando
Ilustración: Richard Gate, Eat Hole in The Sky, 2005


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