Aquel tala el mineral y tuerce el gesto,
aísla su voluntad,
su costumbre en su óvulo
y sale.
Ese se dice círculo,
habla,
hace su costura,
su costumbre en su cuello
y sale.
Este atraviesa con su muerto un olivo,
envuelve su piedra,
su silencio en su bolsillo,
su costumbre en su soga
y sale.
Pero yo que apenas he nacido
tengo ya la sal cumplida,
la mirada de este, de ese, de aquel,
tengo
el grito de todos los óvulos,
el cuello entrante,
la soga precaria.
Ilustración: Jules Olitski, Hot Slash Yellow, 1964






Hola Ramón:
te leí en LaNave, dejé un comentario, pero desde el mes pasado que bloguer hizo su "jornada de mantenimiento" comentar se ha vuelto casi una aventura. No sé en realidad que pasó, pero el comentario no apareció.
"Morfología" me pareció que la invitación que haces a compartir la distancia irónica, el final con el disparo de la quinta es toda una vuelta a la más dura de la realidades.
La virtud de "La cuchara" en la multiplicidad de lecturas de las que resaltaría un par, la lectura irónica acerca de la dependencia (quién más quién menos tiene nostalgia de aquella cuchara con que nos perseguía nuestra madre) y la alegórica: comerse el miedo siempre será lo más difícil de tragar y ya no te digo de digerir.
Me he dado una vuelta por tu blosss, me gusta lo que escribes y con tu permiso ya llevas un par de días enlazado al mío.
Por si bloguer vuelve a jugármela:
mi blog es
http://velltalp.blogspot.com
veltalp en catalán en viejo topo.
nos leemos y nos escribimos,
salut,
hugo
hugo
21 de junio de 2011 23:18Pues visitaré tu blog, Hugo
Gracias por el comentario y salud
R.
Ramón Gil
22 de junio de 2011 01:45